Proyecto Pedagógico

Proyecto Pedagógico EPA!

Este espacio forma parte de la Comunidad de aprendizaje colaborativo de Akapacha. El eje que reúne todas las propuestas pedagógicas es la Multiversidad. EPA! es parte de este laboratorio, junto con las Residencias de alumnos de la UBA-FADU, las Vivencias Educativas para Escuelas y los Talleres y carreras.

EPA! propone ofrecer un espacio de acompañamiento respetuoso al aprendizaje de los niños, un entorno preparado y una manera de acompañar que permita que cada niño pueda explorar, aprender y experimentar según sus necesidades vitales.

OBJETIVOS PEDAGÓGICOS

Acompañar el aprendizaje y el desarrollo de los niños para que logren autonomía y autoestima, confianza en sus propios deseos y decisiones,  y responsabilidad sobre las mismas.

Confiar en la capacidad natural de autorregulación de cada niño.

Valorar la capacidad creadora y creativa.

Respetar la curiosidad y las ganas de aprender.

Respetar los procesos de desarrollo individuales.

Escuchar de modo respetuoso las inquietudes y demandas.

Ofrecer propuestas, espacios y materiales que permitan la exploración, la expresión, la socialización,  el aprendizaje, el descubrimiento y el autodescubrimiento.

Valorar y resignificar los errores y los conflictos como posibilidades de crecimiento y nuevos aprendizajes.

Promover vínculos de confianza y respeto,

Valorar la verdad y el amor en las relaciones aunando hacer, pensar y sentir.

 

APRENDIZAJE EN EPA! ¿Quiénes y Cómo aprendemos?

El amor, el respeto hacia las personas y hacia los ritmos y emociones de cada uno son la base para el desarrollo individual y comunitario en el espacio.

Para que cada uno pueda “aprender para ser” se ofrecen limites claros pero al mismo tiempo libertad de expresión, investigación y exploración.

El juego y las actividades son no directivas, potenciando así la posibilidad que cada niño pueda escucharse a sí mismo, de rienda suelta a sus intereses e investigue a su tiempo, conectándose con sus necesidades vitales.

En caso de propuestas concretas intentaremos mostrar formas de hacer las cosas o  la forma en la cual las hacemos, entendiendo que no hay una única manera para lograr el objetivo. Respetando la creatividad, los tiempos y la necesidad de cada niño.

Los adultos seremos responsables de brindar acompañamiento respetuoso, observando a los niños, acercándonos para brindarles la seguridad que necesitan pero intentando evitar dar ordenes o directivas.

Las familias y personas que formamos parte del proyecto seremos conscientes de la transformación e implicancia que un proyecto de estas características supone: EPA es un espacio de aprendizaje para niños y adultos. Ya que al relacionarnos con ellos de manera auténtica, enfrentaremos nuestras propias contradicciones, dinámicas, creencias, actitudes y por ende necesidades vitales de aprendizaje, que como adultos también tenemos.

 

ACOMPAÑAMIENTO RESPETUOSO

La libertad va de la mano con el límite. Por eso expresaremos y recordaremos  los límites de forma clara, segura y siempre desde el respeto

Las guías, talleristas y adultos en el espacio tendremos una actitud de observación y escucha, sin ocupar ni fisica ni energeticamente mas espacio del necesario, pero intentando estar presentes y conectados con lo que sucede.

El desarrollo emocional, corporal y cognitivo de cada niño es diferente y por ello no acelerar sus ritmos y aceptar sus decisiones será fundamental.Confiar en su capacidad de autorregulación y observar atentos  para acompañar en caso que lo necesiten.

 

TALLERES Y PROPUESTAS

A través de los talleres podremos proponer a los chicos espacios de aprendizaje para la vida. Pudiendo ellos experimentar, sentir, pensar diferentes situaciones; cómo preparar su alimento, cómo hacer crecrer las plantas, cómo construir una casa, juegos, arte, creatividad.

Creemos importante abrir diferentes canales de expresión y ofrecer propuestas relacionadas con el cuidado del entorno , la creatividad  y el descubrimiento del mundo exterior e interior a través de diferentes lenguajes y actividades como la plástica, la música, el movimiento, el teatro, la alimentación sana, la huerta, el barro y cualquier otra que pueda surgir a partir de las inquietudes de los niños.

En todos los casos, estas temáticas y contenidos, serán nuestras excusas para activar un proceso de aprendizaje.

El proceso lo entendemos, esencialmente, a través de tres momentos, que pueden suceder o no en forma lineal, según cada niño.

  1. experimentación por tanteo (se activa esencialmente el SENTIR)
  2. fase de ordenamiento/instalación (se activa principalmente el PENSAR)
  3. momento de juego-trabajo/trabajo-juego (se prioriza el HACER)

Para que los niños puedan expresarse, descubrirse y descubrir el mundo, las propuestas ofrecerán diferentes maneras de definirse, comunicarse y experimentar

Se ofrecerán espacios, materiales y talleres a partir de las inquietudes, curiosidad e intereses que los adultos guías podamos observar en los niños respetando su proceso para decidir que hacer en cada momento. Creemos importante para ello generar y abrir simultaneamente otros espacios para que las propuestas no sean obligatorias y los niños puedan elegir .

Para el espacio de talleres  intentaremos no separar niños mayores y pequeños, sino por el contrario permitir que cooperen y se relacionen enriqueciéndose mutuamente.

La propuesta entonces, para cada tallerista que desee propner una actividad, la pregunta sería CÓMO PODRÍA TRADUCIRSE/APLICARSE LOS TRES MOMENTOS DEL PROCESO A TU PROPUESTA TEMÁTICA? Este espacio de organización del taller puede ser colectivo, a través de una tormenta de ideas junto a otros talleristas y equipo de EPA!

CONFLICTOS

Los adultos guías acompañaremos a las criaturas mientras intentan resolver conflictos, permitiéndo que ellos utilicen sus propios recursos para gestionarlos, velando siempre por su seguridad.

Intentaremos que sean los niños quienes expliquen y soliciten a la otra parte cual es su necesidad o su molestia.

Para acompañarlos podremos  ayudar a describir los acontecimientos, sin juicio, invitándolos a buscar una solución, evitando buscar una víctima y un agresor, sino considerando a los niños como partes de ese conflicto a gestionar. Ayudándolos a hacer conciente  las acciones, las consecuencias concretas y las responsabilidades individuales.

Entederemos los conflictos como oportunidades para el aprendizaje y el crecimiento. Siendo que, no sólo la resolución, sino la vivencia, la gestión de los mismos, la búsqueda de acuerdos y la expresión de los propios sentimientos es lo que les permite enriquecerse, desarrollar y “aprender para ser”.

¿POR QUÉ SON NECESARIOS LOS LÍMITES?

Para generar un ambiente seguro, tranquilo y relajado, propicio para la creatividad y la libertad de exploración , hayamos importante clarificar los límites en el espacio, con respecto a los materiales y para la convivencia..

Dice Rebecca Wild.. “Esta manera de vivir con creatividad está estrechamente relacionada con la vivencia de libertad y de alegría de vivir. Sin embargo, la creatividad se da en el límite entre caos y orden. Si no tenemos ninguna comprensión acerca de la importancia que tienen los límites en la maduración humana, sólo quedan dos opciones: o se vuelve a los viejos métodos que mendigan obediencia, o la vida con los niños se convierte en un estrés insoportable. Esto significa que nos tenemos que exponer a una contradicción aparente: por un lado, el ser humano se desarrolla y llega a realizarse siguiendo su ‘impulso interior’ de interacción libre y creativa con el mundo, crear orden del desorden, y de éste, a su vez, un propio orden. Por otro lado, en toda esta agitación, debe toparse a la fuerza con límites, con los límites naturales de su propio cuerpo y de la condición física del mundo. Pero también con limites sociales: las costumbres y lo que concuerda o no concuerda con cada circunstancia.”

“Entre la educación basada en la autoridad, y su contraria, la que rechaza totalmente la autoridad, se extiende un país grande repleto de posibilidades. Es el país en el que el adulto aprende a respetar la calidad de vida y las estructuras mentales  y emocionales propias de cada uno de los estadios del desarrollo del niño; es el lugar donde el niño siente en su propio ser qué es el respeto, y a partir de esta experiencia , aprende a respetarse a sí mismo y también a los adultos”

Rebeca Wild señala que la vida orgánica está limitada. Todo organismo está separado de su entorno por una membrana semi permeable. Vivir es estar limitado. El límite posibilita el desarrollo, distingue el exterior del interior, posibilita la cooperación auténtica con otros organismos. Para una vida sana, necesitamos una piel exterior, una membrana emocional y cognitiva en buen estado. Los limites no delimitan en modo alguno la creatividad, sino que la despiertan. Sin límites claros, no sólo nos sentimos inseguros sino ignorantes de cómo está formada la realidad concreta. Necesitamos límites tanto físicos -de la realidad exterior-, como las normas de la convivencia social de toda cultura.

Límites en EPA!…

ESPACIO:  

  •  No vamos, ni estamos en ningún espacio Epa! (interior o exterior) sin la presencia de un adulto. (guía, tallerista o familiar)
  • El lugar adecuado para correr y gritar, es el jardín.
  • No sacamos ni metemos material en el espacio de aprendizaje  sin avisar al guía, tallerista o adulto acompañante.
  • Nos dirigimos a la huerta, la cocina, el espacio de meditación o los ambientes de Akapacha fuera de Epa, siempre que exista la posibilidad de acompañamiento de un adulto.
  • Respetamos y cuidamos el entorno natural.

MATERIAL:

  • Antes de usar un material nuevo, guardamos el que se ha estado usando previamente; salvo que se deseen emplear ambos materiales en conjunto. Esto último implicará guardar al finalizar todos los materiales  utilizados, cada cual en su sitio.
  • Al guardar no mezclamos los materiales de los diferentes espacios.
  • Los adultos acompañamos, pero no guardamos el material por el niño.
  • Cuidamos los materiales.
  • Empleamos los materiales de manera creativa y como el interés y la imaginación lo permita, aún cuando no sea del modo en que fue pensado el uso para el mismo, siempre y cuando aquel uso no implique daño hacia quien lo emplea, hacia el material o hacia otros.

CONVIVENCIA:

  • No dirigimos el juego libre, tanto adultos como niños/as.
  • No nos agredimos, no nos lastimamos unos a otros, no nos hacemos daño ni física, ni verbalmente.
  • No sacamos las cosas a otros de las manos, las pedimos e intentamos llegar a acuerdos mediante el diálogo.
  • Los adultos no subimos, ni bajamos a los niños/as de los sitios, ni les alcanzamos las cosas, salvo que nos lo pidan expresamente. En cambio, los acompañamos y les damos seguridad para que ellos puedan hacerlo por sí mismos.
  • Los adultos acompañamos pero no dirigimos ni indicamos soluciones en la resolución de conflictos, permitiendo que sean los niños quienes resuelvan la situación llegando a acuerdos. Expresando sus emociones y escuchándose entre sí.
  • Reconocemos y acompañamos las emociones, sin ningún juicio.
  • En lugar del uso de juicios de valor, ponemos palabras a las acciones.
  • Cuando comemos, lo hacemos en los espacios pensados para ello, evitando que la comida se mezcle con los materiales de exploración y aprendizaje.
  • Nos expresamos con la verdad, intentando siempre aunar sentir, pensar y hacer.
  • Respetamos las voluntades ajenas y propia.
  • Los adultos también respetamos los límites y hacemos primar la energía del niño en los espacios, intentando intervenir lo menos posible y no dirigir las actividades que ellos desean desarrollar.

 

PENSAR; HACER Y SENTIR EN EPA!

Con el fin de crear un espacio en el que la energía que prime sea la de los niños y no la de los adultos, intentaremos, dentro de nuestras posibilidades, que la manera de hacer, pensar y sentir en EPA! sea respetuoso de los mismos y de sus procesos vitales

  • Respetaremos las decisiones y los tiempos de decisión de los niños.

Por ejemplo: darles tiempo a entrar, a descubrir el espacio físico y las personas que se encuentran en él.

Proponemos no avanzar con frases como: “¡Mirá que mesita!” “¿Viste el juego del patio?” “Vamos a dejar la mochila”; En general evitaremos los imperativos como el “vení!”, “mirá!”, “agarrá!”, “dejá!”, “decí”, etc.

  • En cuanto a las relaciones, les dejaremos libertad de decisión a la hora de acercarse o no a las personas ..

Intentaremos evitar frases como: “Mira qué hacen estos chicos!” “¡Vení a saludar a…!”, “juga con…”, etc.

  • Intentaremos poder encontrar el punto de distancia o cercanía adecuado, para darles autonomía  pero al mismo tiempo hacerlos sentir acompañados.

Es importante no ocupar demasiado espacio físico para dejar el máximo de espacio disponible al niño. Sentarse en los bordes y, rincones de los espacios ayuda a no fragmentarlos.

  • Intentaremos no iniciar nosotros las conversaciones con los niños.  
  • Dado que queremos generar un ambiente relajado y distendido, donde prime la energía de los niños,  evitaremos hablar ente adultos, y cuando eso no sea posible, lo haremos en un tono bajo, pausado y calmado, acercándoos a la persona con la que queremos hablar.
  • Para ofrecer un trato de igual a igual al niño intentaremos ponernos a su misma altura (física) a la hora de dirigirnos a ellos para que se de un contacto visual que acompañe nuestras palabras.
  • Los movimientos por el espacio los sugerimos lentos, o en todo caso que no aceleren los ritmos propios de los niños. Bajaremos nuestra energía a su nivel, dándoles a ellos el protagonismo y la iniciativa, para que sean ellos quienes creen sus propias dinámicas según su momento y necesidad.

Por ejemplo: Si el niño  pide que juguemos con él a las piezas de madera, esperaremos a que sea él quien acerque las piezas y quien inicie el juego.

  • En los conflictos intentaremos intervenir SÓLO cuando sea necesario, dando siempre tiempo inicialmente a que los solucionen ellos mismos. Podremos acercarnos tranquilamente y ponernos a la vista los niños pero sin dirigir e intentando que las voces que se oigan en los conflictos sean las de ellos.
  • En lo referente a poner límites, proponemos evitar juicios, tanto en las palabras como en el tono en el que las decimos. Aceptaremos los actos, expresiones y sentimientos, separándolos tanto como sea posible de una interpretación adulta, acompañándolos, en todo caso a observar las consecuencias si son contraproducentes para su bienestar o el de los demás.

Por ejemplo proponemos evitar frases como:

“No llores” “Pedí perdón” “No te enojes”

“Dale un beso y  vuelvan a ser amigos”

“Esto no se hace” “Se tiene que compartir”

En lugar de esto  proponemos intentar describir que ha pasado en forma de pregunta (“¿querías agarrar este juguete?”), intentar explicar las consecuencias (“Está llorando, creo que el golpe que le diste lo  asustó/lo lastimó”), recordarle los límites de EPA (En EPA…“No nos lastimamos / No sacamos las cosas de las manos”, etc.) Siempre hablando en un tono neutro , intentando no levantar la voz o  hablar en modo de “reto”.

  • Estar disponibles y presentes para los niños ayudará a no establecer conversaciones entre adultos, ni a utilizar el celular. Si fuera necesario, lo podemos hacer fuera del espacio.
  • Hacer un esfuerzo para asumir la responsabilidad y hablar con la verdad.

Por ejemplo, si un niño pide que hagás alguna cosa que no querés hacer, poder decir: “No quiero hacerlo”. En lugar de “No lo puedo hacer porqué…”. De esta manera estáremos pidiendo al niño que se haga cargo de la situación y que entienda porqué no “podés” hacer lo que él pide.

  • Hacer un esfuerzo por no juzgar ni etiquetar, ni “positivamente”, ni “negativamente” las acciones y/o actitudes ..

Solo en el caso de que  pidan una devolución o que expresemos nuestro sentir, ya sea verbal o no, intentaremos describir  sentimientos y percepciones.

Por ejemplo evitar comentarios como: “Qué bien!!” “¡Qué lindo este dibujo!”

Proponemos cambiarlos por: “¿Estás contento con este dibujo?” “¿Te gustó hacerlo?”  “Usaste mucho el color rojo” “Dibujaste un árbol ”..

  • Intentar no moralizar: bueno-malo, bien-mal… También aquí puede ayudar hacer descripciones neutras “Te cayó…”, “Veo que…”
  • En las actividades, en sus retos físicos y de aprendizaje y sobretodo en el juego libre, sugerimos no ayudar a excepto en alguna dificultad puntual, potenciando que pueda expresar su necesidad de ayuda.


Por ejemplo, a subir y/o bajar de cualquier sitio, a resolver rompecabezas… (Ni dirigiendo su atención, ni dando pistas). Esperar a ser solicitados para dar seguridad, afecto y ayuda. De esta forma propiciaremos que ellos se desarrollen de forma más autónoma y confiada.

Proponemos, por ejemplo la siguiente opción:

-“¿Dónde va esta pieza?

- “¿Yo no quiero decirte dónde va, pero me quedo a tu lado mientras probas”

En retos muy grandes podemos acercar algún recurso (taburete, por ej.) o dar alguna pequeña ayuda (poner una pierna, separar las piezas de distintos rompecabezas si están mezclados…). Nuestra actitud de contención y paciencia nos ayudará en estas situaciones.

  • En cuanto al alimento, confiamos en su autorregulación y por lo tano,  creemos importante que coman la cantidad que quieran, sin insistirles, ni ponerles condiciones .

Intentaremos ser lo mas auténticos que podamos, aunando nuestro pensar , sentir y hacer, hablando con la verdad y acompañando a los niños sin dirigir o hacer por ellos sino trasmitiéndoles seguridad y contención

Por ejemplo si el niño se cae evitaremos frases como: “¡No llores, no ha pasado nada!”

Proponemos acompañar su sentir con frases como “Vi  que te caíste y te diste un golpe. ¿Te lastimaste?/ ¿Te asustaste?/ ¿Querés que te acompañe mientras lloras?”

Todas estas propuestas requieren de mucha contención y atención. La intención  es evitar automatismos y crear entre todos un ambiente, más sano y respetuoso. Se trata de un proceso y necesita tiempo. Entre Todos nos vamos a ir conociendo y construyendo un espacio común dónde se puedan respetar las necesidades de todos. Deberemos permitirnos también escuchar nuestras propias necesidades con la misma amabilidad, afecto y respeto que deseamos para nuestros niños.


Febrero de 2016, documento en proceso contínuo de revisón en función de nuestro propio aprendizaje como equipo.

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